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Formas creativas para organizar mi aula


Cómo distribuir a mis estudiantes en el salón de clases no es una tarea irrelevante: es una decisión pedagógica estratégica que impacta directamente en la forma en que los niños y niñas aprenden, se relacionan y participan.


Aunque hay poca literatura al respecto, quienes llevamos años en las escuelas sabemos que la distribución del espacio escolar influye de manera decisiva en la producción de aprendizajes individuales y colectivos, el control de grupo, el clima de aula y la interacción cotidiana. En esta entrada describo ocho formas distintas de organizar el aula; es una colección de experiencias acumuladas a lo largo de los años en diversas escuelas de México y algunos países del extranjero. Es, por tanto, un tipo de conocimiento empírico producido por la experiencia colectiva de maestras y maestros que he conocido y acompañado en su práctica escolar.


Importante recordar que en educación no hay recetas o instructivos a seguir, hay ideas, posibilidades y formas variadas que cada docente puede adaptar a sus necesidades y contexto. Aquí no encontrarán una fórmula única. Cada acomodo tiene ventajas y desventajas; y su éxito depende de múltiples variables como: el tipo de aprendizaje o actividad en turno, la disciplina del grupo, la personalidad docente, el nivel educativo, el tipo de mobiliario, el tamaño del salón y el número de alumnos que se tenga, entre otros.


La intención es abrir posibilidades para mantener en nuestras aulas entornos dinámicos, flexibles y llenos de aprendizajes.


1. Aula Convencional

Es una aula clásica, también llamada tradicional. Filas ordenadas, estudiantes mirando hacia el frente y el docente cerca del pizarrón. Aunque a veces se percibe como rígida, puede ser útil para momentos que requieren concentración individual, evaluaciones o explicaciones de instrucción directa. La recomendación es no acomodar a los estudiantes bajo clasificaciones con efectos negativos como: filas de estudiantes “buenos” o “malos”. En su lugar, propongo pensar en criterios estratégicos como capacidad atencional, necesidades visuales, o hasta estatura.


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2. Aula Colaborativa


Aquí las mesas se agrupan en pequeños equipos de cuatro o cinco estudiantes. Ideal para proyectos, resolución de problemas y actividades que promuevan la comunicación entre pares. Esta organización fomenta el diálogo y el trabajo entre los estudiantes. Si no se cuenta con mesas grupales, mover pupitres es una alternativa viable.

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La ventaja de este acomodo es la sinergia que pueden hacer entre pares los estudiantes para resolver un problema, hacer un escrito colectivo o reflexionar sobre algún tema. La desventaja es que cuando el grupo aún no desarrolla habilidades de trabajo en equipo, puede suceder que algún estudiante que no trabaje se apropie del trabajo de los demás, el llamado y detestable "parasitismo".

Por otra parte, en ocasiones, he observado aulas de acomodo colaborativo pero al observar las actividades me doy cuenta que aunque físicamente estén por equipo, en realidad están realizando actividades individuales. Aquí se simula una aula flexible cuando en realidad es tradicional.


3. Aula por Parejas (Binas)

En lugar de filas individuales, los estudiantes se sientan en pares viendo al frente del salón, tipo auditorio o cuando requieren diálogo, uno frente a otro. Este simple cambio genera interacciones más fluidas y permite que un alumno apoye a otro. La organización puede ser por género: niño y niña. Por tipo de atención: un estudiante disperso con uno concentrado. Esta organización puede gestionar puentes socializantes porque si hacemos cambios recurrentes todos tendrán la oportunidad de conocerse y lograr una óptima cohesión social.

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Puede usarse para actividades de lectura compartida, conversaciones en diálogo o tareas cooperativas.


4. Aula por Tríos (Ternas)

Es una variante de la anterior. Los tres estudiantes están con mirada al frente del aula solo que esta vez el acomodo estratégico es más complejo. Una opción es ubicar al centro de la terna a un estudiante con buen dominio de contenidos, y a los costados a quienes requieren mayor acompañamiento. También puede invertirse la lógica, colocar al estudiante que requiere apoyo  al centro y a sus costados a estudiantes con un nivel de aprovechamiento óptimo.

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Cuando los niños que son avanzados en sus procesos de comprensión ayudan a quienes no lo son, viven experiencias inestimables de generosidad y solidaridad. Todos aprenden, unos contenidos y otros, valores humanos.


5. Aula Móvil

Ideal para preescolar y primeros grados de primaria. En este modelo, los lugares cambian cada día. Existe emoción en los niños y niñas por saber “dónde me tocará el día de hoy”. La maestra o los niños pueden decidir la regla que regirá el acomodo del día. Algunas opciones son: por orden alfabético, por inicial de nombre de papá o mamá, por número de lista, o por cualquier criterio creativo que motive a los estudiantes. Una maestra, de nombre Martha Limón, un día me comentó que ella distribuía los libros o cuadernos con los que trabajaría en clase y bajo la indicación: siéntense donde esté su libro, resolvía el tema. Me pareció una idea ingeniosa.

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Esta dinámica mantiene la atención fresca y les permite a los estudiantes experimentar “qué se siente” estar hasta adelante, hasta atrás, o cerca de unos u otros compañeros.


La desventaja que tiene es que cada día la maestra debe buscar visualmente a sus estudiantes y eso puede mermar la eficiencia en la conducción de la clase. 


6. Aula Laberinto

Cuando hay espacio suficiente y grupos pequeños, esta organización es una joya para los niveles de preescolar y los primeros años de primaria. Las mesas se acomodan formando pasillos o caminos, con ello, los estudiantes disfrutan recorrer el aula cuando necesitan transitar de un lado al otro del aula. Estimula una movilidad divertida.

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7. Aula Combinada

¿Por qué elegir solo una? Esta modalidad mezcla dos o tres modelos: filas convencionales al frente, un espacio colaborativo al fondo, o una zona de trabajo flexible a un costado. Permite adaptar el aula a distintas actividades sin necesidad de reacomodar todo constantemente.


Si queremos combinar tres tipos se requerirá aulas grandes, esto es un limitante. Este modelo las he visto en un par de escuelas privadas en México y en varias escuelas públicas de Finlandia, España e Italia.

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8. Aula en Herradura o tipo Seminario

Las mesas forman una U, dejando un espacio central que facilita la interacción entre estudiantes y docente. Este modelo fomenta el diálogo, el debate, la escucha activa y la participación. Es especialmente útil en secundaria, aunque puede adaptarse a otros niveles.

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Comentario final


Organizar el aula es mucho más que mover mesas: es una decisión pedagógica que puede abrir o cerrar posibilidades de aprendizaje. Cada acomodo representa una forma distinta de entender la enseñanza y de vincularnos con nuestros estudiantes.Como docentes, tenemos el poder de transformar el aula en un espacio vivo, flexible y estimulante. La invitación es a no quedarnos con un solo modelo durante los 200 días de clases, sino a atrevernos a probar, combinar, mover y reinventar el espacio escolar. 


El aula no solo es un lugar donde se enseña, también es un espacio que habla, inspira y acompaña el aprendizaje.




*Todas las imágenes de referencia fueron creadas con Gemini, la IA de Google.

 
 
 

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